"Todos y todas" Qué es lo adecuado y por qué

May 10, 2017 Publicado por: Luisa Fernanda Cortés Ruiz Categoría: Redacción
Todos y todas: mal uso

Ahora, más que nunca, es frecuente escuchar que el lenguaje tiene que ser inclusivo. En ese esfuerzo es normal escuchar que alguien salude: “hola a todos y todas”; sin embargo, es un error y se está generalizando, pero debe restringirse su uso.

Otro error común es escribir el signo arroba al finalizar las palabras. Así, por ejemplo, se ve que, incluso en publicidad se escribe: tod@s, hij@s, secretari@s, jef@s, entre otras; sin embargo, los defensores de estas prácticas no encuentran la razón por la que mantienen expresiones como jóvenes, en lugar de jóvenas; terroristos y no solo terroristas; electricistos y electricistas, entre otras. [Te puede interesar: 8 pasos para escribir un buen texto]

 

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Los antecedentes

En una desesperada lucha por reivindicar a la mujer en todos los ámbitos y, con un anhelo de inclusión, algunos políticos han incluido este tipo de apelativos en sus discursos, países enteros los han escuchado y se ha generado un uso constante de estas expresiones. Su uso en Latinoamérica se generalizó y el continente se convirtió en el foco mundial por este error.[De seguro querrás conocer los errores más comunes al enviar un correo electrónico]

 

Lo correcto

Según los eruditos del lenguaje en español, no es necesario cambiar estructuras gramaticales por apropiaciones particulares, pues como ya te contamos, son expresiones propias de Latinoamérica. Si se tratara de un uso mundial, probablemente sí se aceptaría.

Como lo afirma la Fundación del Español Urgente (fundeu), la mayoría de las mujeres no tiene ningún tipo de reparación cuando se refieren a ellas en términos generalizados, como “las estudiantes”, en lugar de “las estudiantas”; por lo tanto, las modificaciones podrían considerarse inapropiadas y fuera de lugar.

 

Soluciones para incluir a hombres, mujeres y a toda la población LGBTI

Hay algo claro y es que estamos en un mundo globalizado. Todos tenemos múltiples ocupaciones, tanto en nuestra vida personal, como laboral, y gracias a esto, la regla general debe ser la brevedad. Esta es otra de las razones por las que se masculinizan todos los apelativos. [Te invitamos a que leas este artículo de las expresiones que siempre te corrigen, pero que están bien]

Alguien podría preguntarse, ¿por qué hablar de masculinizar el lenguaje? Sí, los críticos aseguran que ese es el punto clave, ¿por qué hacerlo?, ¿por qué en la búsqueda de su simpleza no es mejor feminizarlo y que los hombres se sientan incluidos al saludar "hola a todas"? La razón es sencilla: veinticuatro siglos de historia; y si bien el español es una lengua flexiva, es decir que puede mutar fácilmente para adaptarse al contexto, es necesario que el uso de "todas" o de "todos y todas" se generalice mundialmente para que la RAE acepte el cambio.

Suponiendo que se incurre en este error por motivos de inclusión sexual y que vamos a lograr incluir a toda la población por medio del lenguaje. ¿Cómo podríamos referirnos a los miembros de la comunidad LGBTI? ¿Cómo empezaríamos un discurso para referirnos a todos, todas, gays, lesbianas, bisexuales, transgénero e intersexuales? Evidentemente, hay personas que no se identifican como hombres ni como mujeres, pero eso no significa que debamos crear una forma específica de referirnos a cada persona que pertenezca a esta comunidad; es decir, ¿cómo referirse a una gerente transexual, a un estudiante gay o a una modelo intersexual?

La economía de palabras hace más fácil la comunicación, por eso cuando una persona utiliza muchas palabras para expresar una idea simple lo único que logra es confundir a quien lo oye. Siguiendo esta regla, la Real Academia Española (RAE) invita a toda la población hispanohablante a reducir su lenguaje, cuando sea necesario, al género masculino. 

Algunos han optado por dirigirse a la mayoría, es decir que si un público está compuesto por más mujeres que hombres, el orador dice buenas tardes a todas, pero si la mayoría del público es de género masculino, sería al contrario; sin embargo, cuando es difícil conocer cuál es la mayoría, los oradores o quienes escriben se refieren a “toda la población colombiana”, por ejemplo, para evitar el error: “colombianas y colombianos”.

El debate, sin mayores argumentos, ha resultado extenso y va de los odios a los amores. Lo cierto es que la RAE es clara y es la autoridad en el uso del español. No existe un lenguaje sexista ni hay discriminación. Las generalizaciones en masculino nos permiten entendernos, ahorrar tiempo y ser prácticos al momento de comunicarnos.

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Luisa Fernanda Cortés Ruiz

Escrito por Luisa Fernanda Cortés Ruiz

Estudié Comunicación Social y Ciencia Política en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Me apasiona la educación y aportar valor a las personas por medio de contenidos útiles para sus vidas y sobre todo, que solucionen problemas de su cotidianidad. Me gusta la danza, la lectura y escribir… escribir mucho…

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